Zamora es el líder histórico de los bateadores villaclareños con .331 en Series Nacionales.

A sus 64 años de edad, Amado Zamora Portilla es uno de los más grandes primer bate que ha dado la pelota cubana. Nacido un 20 de agosto, Zamora lució siempre el número 3 de los equipos Villa Clara durante la década de los 80 y 90, cuando fue admirado por muchos aficionados por su sencillez, caballerosidad y resultados a favor de la causa naranja.

Amado ostenta, además, el mejor average ofensivo (331) para un villaclareño en la historia de nuestras Series Nacionales de Béisbol.

El veloz zurdo, oriundo de Sierra Morena, en Corralillo, siempre se desempeñó como hombre proa de los anaranjados y fue dueño de varias coronas de bateo en las Series Nacional de 1981,1985, 1995; y en las selectivas del 85 y 89. Aún con tal rendimiento, en su época apenas vistió la franela del equipo Cuba.

Ahora, en exclusiva para Play Off, el ídolo de Sierra Morena recuerda su carrera como jugador y entrenador de los equipos villaclareños

Amado, después que se retiró la afición lo vio como coach del Villa Clara en los años que Víctor Mesa dirigió. ¿Cómo fue esa etapa?

Víctor Mesa me llamó y acepté, él y yo comenzamos juntos a jugar en el año 78 y nos retiramos con 19 series en 1997. Siempre nos llevamos bien. Me gustó ese rol de coach de primera base, es muy dinámico y con Víctor todo el mundo tiene que estar a la viva y concentrado, hicimos buen papel.

¿Cuáles son los momentos que recuerda con mayor satisfacción y cuál la mayor decepción en su carrera deportiva?

No olvidaré jamás que llevábamos una cadena de 17 juegos ganados consecutivamente. Llegó el juego contra Guantánamo, estábamos perdiendo y di jonrón. Para felicidad del equipo ganamos y aumentamos la racha a 18. Después fuimos campeones nacionales, la primera vez que se logró con el nombre de Villa Clara, en 1983.

Ese año fue bendito para mí, hice el <<Cuba>> a los panamericanos de Caracas, la única oportunidad en mi vida que lo integré y batié .338 como regular. En ese verano también representé a nuestro país como miembro de la selección nacional de softbol masculino al centroamericano de República Dominicana y allí fui el segundo de los bateadores. Siempre me fascinó la pelota, pero sentía que hubiese sido un buen softbolista. Yo era rapidísimo de home a primera.

Los peores momentos eran cuando culminaba un campeonato nacional o selectiva y no me llevaban a la preselección nacional, aun cuando año por año mis averages superaban los .330 con un alto porciento de embasados.

Amado y su hijo Andy, durante el tiempo en el que Amado fue coach de primera base en el equipo provincial de Villa Clara. Foto: Carolina Vilches.
Amado y su hijo Andy, durante el tiempo en el que Amado fue coach de primera base en el equipo provincial de Villa Clara. Foto: Carolina Vilches.

¿Su hijo Andy ha sido de los buenos en su tiempo y tampoco ha tenido buena suerte para integrar los “equipos grandes”?

Así es, yo pensé que iba a correr mejor suerte. Desde chiquito tuvo que “dar palos” porque no tenía tamaño y le costó trabajo entrar a la EIDE, pero mira parece que salió a mí —sonríe. Es tremendo bateador con más de .300 de average de por vida. Es duro que uno rinda año tras año y no te tengan en cuenta.

¿Es justo comparar épocas en béisbol cubano? ¿Qué usted cree?

No quisiera hablar en tal sentido porque mi hijo es de esta época, pero antes se tenía más entrega en todos los aspectos, siempre nos tirábamos en las bases, disfrutábamos más las jugadas y las carreras. Todos nosotros, sin excepción, dormíamos diariamente en el albergue, comíamos hasta en bandeja, no se era tan exigente con cosas materiales, no ganábamos gran salario.

Ahora tienen muchas más condiciones: buffet, facilidades en un hotel, sueldo de hasta mil pesos y muchas veces no se nota un buen espectáculo dentro del terreno. Aquella pasión, aquel desprendimiento que teníamos, ahora no es tan así.

¿Qué le parece la pelota cubana actual?

Hay que ponerle más a la base. Yo estoy actualmente como entrenador del área de béisbol de Corralillo y lo siento en carne propia. Hay mucha carencia de implementos y medios de trabajo. Los muchachos de ahora tienen que buscárselo prácticamente todo. Nuestro béisbol necesita más atención desde los municipios, incluyendo a los entrenadores. El juego es lo que hace al pelotero y así me hice atleta de Series Nacionales en la pelota. Ahora se obvian muchas competencias provinciales de diferentes categorías y se pierden talentos. Nos falta fogueo desde el escalón más bajo y hasta el equipo Cuba.

¿Zamora no se desprende de Sierra Morena? ¿No has pensado en irte de allí?

¡Qué va!, esta es mi tierra querida, aquí está toda mi familia que es lo más importante. Yo cuando jugaba me asignaron casa en Santa Clara y decidí seguir acá. También me propusieron dirigir al Villa Clara y moverme para la capital provincial y no acepté. Así que sigo adorando este terruño. Le doy las gracias porque se acuerden de mí, porque a veces siento que Amado Zamora quedó en el olvido. Ya veo que no siempre es así.

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