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Hace más de una década que comenzaron las labores constructivas de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) de la más oriental de las provincias cubanas y todavía el inmueble está sumido en un dilatado proceso inversionista que, sin meta definida, limita el aumento del número de atletas de perspectivas de los municipios distantes a la cabecera territorial.

Falta por hacer todavía el edificio de oficinas administrativas que, lejos de identificarse así, cobra valor de uso como parqueo de bicicletas, baño público, resguardo de perros callejeros y elemento disociador en el ornato; y un campo de béisbol adelantado, optimistamente, un 30 por ciento, dos puntos más favorecido que la pista de atletismo.

No por falta de espacio, también adolece de instalaciones para la práctica de natación, gimnasia, hockey y tiro con arco -problemática que arrastra su colectivo de entrenadores desde que se mudaran allí en los primeros meses del curso 2009-2010. Solos los dormitorios han sido totalmente terminados, con favorables condiciones de vida -reconocen sus becados-, aunque se trabaja en la ventilación de los mismos.

Emilio Peyton Rodríguez, vicedirector deportivo y provisionalmente al frente del único centro de alto rendimiento aquí, declaró a este medio que para 2016 el poco más de medio millón de CUP asignados por concepto de mantenimiento se destinarán principalmente para terminar los docentes 3 y 4, ambos al 98 y 90 por ciento de su ejecución respectivamente.

De lograrse la acometida, los cerca de 380 internos que tienen de los diez municipios guantanameros se beneficiarían con el edificio de dormitorios -actualmente usado como docente- y se evitaría el hacinamiento. Alega, además, que de ese presupuesto correrán los gastos de lo no poco que hay que hacer en el terreno de pelota y, “si queda dinero, favorecer una parte de la pista de atletismo.”

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FOTO: Raciel Sayú

A simple vista, los problemas internos quedan camuflados por la cerca perimetral, la buena mano de pintura exterior y la relativa calidad de lo hecho, a criterio de su director. Empero, el resto del iceberg se engrosa con el peligro que representa la práctica de baloncesto y balonmano en terrenos de cemento.

Esta última disciplina es, de las 23 disciplinas que en total se estudian en la escuela -según sus atletas y mentores-, la menos favorecida con implementos deportivos. Fe de ello lo da Margarita Duarte Gómez, entrenadora de la categoría 13-15 femenina, con más de veinticinco años de experiencia: “Somos la única EIDE que carece de tabloncillo y, a diferencia de otros deportes, mis niñas no tienen acceso a otro fuera del centro”.

Agrega, además, que desde su llegada a ese enclave, los dos años que han clasificado para los Juegos Escolares han obtenido malos resultados; en parte, “porque el terreno de entrenamiento conspira mental y físicamente cuando, llegada la hora, las jugadoras pisan un tabloncillo.” “Nos preparamos con balones gestionados por nosotros, que no responden al peso establecido. Solo nos queda la voluntad de sobreponernos a ello para obtener resultados satisfactorios en próximas competencias”.

Peyton Rodríguez coincide con que esta realidad, aunque en menor medida, también golpea a otras disciplinas. Con el fin de minimizar los problemas, se han auxiliado en la misericordia de la Facultad de Medicina, para las prácticas de voleibol, y de la Secundaria Básica Pedro Pérez, para gimnasia rítmica. Hasta hace meses, las gimnastas ejercitaban en el comedor de la EIDE, espacio que imposibilita la práctica de las rutinas con pelota, aro, cinta y cuerda.

Los equipos de baloncesto ven afectado su entrenamiento en la sala Rafael Castiello de la ciudad deportiva, en la barriada de San Justo, cuando la primera categoría se prepara para los topes de la Liga Superior y durante el desarrollo de esta.

Contra el normal funcionamiento diario atentan los problemas existentes con el transporte, servicio contratado con la Empresa de Ómnibus Escolares en Guantánamo y que, hasta el pasado año, presentó serios atrasos e incumplimientos con los itinerarios, que afectaron a cerca de 140 estudiantes y profesores de boxeo, gimnasia, béisbol, voleibol y baloncesto.

La preparación competitiva es otro factor en contra, -reconoce su director en funciones. Dicho contrato (con Ómnibus Escolares) no contempla la transportación hacia otras regiones del país para realizar topes, y el presupuesto asignado para este fin no cumple con las expectativas -razón que los obliga, en ocasiones, a desembolsarle a particulares miles de pesos por este concepto.

Lo cierto es que, aun cuando en la edición 51 de los Juegos Escolares Nacionales y la Olimpiada Juvenil lograron estar entre los 10 primeros de la isla en el medallero (26 de oro, 19 de plata y 36 de bronce), retrocedieron al lugar 13 en la tabla general, condicionado objetiva y subjetivamente por todo lo expuesto, concluye Peyton Rodríguez.

La falta de recursos y de buenas instalaciones mella, desde la base, el rendimiento de los seleccionados para ingresar allí. No resulta fácil correr con los gastos de una inversión de tal magnitud que, asumida a raíz de la Resolución 54, todavía tiene tela por donde cortar. Hoy, con 54 atletas de perspectiva inmediata (API) para ingresar a equipos nacionales, la EIDE de El Guaso sigue aportando, a pesar de los contratiempos, glorias al deporte cubano y mundial, como antesala de los muchos más que pudiera dar si se enmendaran, al menos, una parte de los inestables derroteros por los que hoy anda.

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