Orestes Torres con el Santa Tecla

Olvidados sus mejores años, cuando todavía era capaz de aportarle 20 o más puntos al Santa Ana, Marco Tejada quedó relegado al triste papel de testaferro. El pasado 4 de noviembre, el técnico puertorriqueño Weasley Arocha le encomendó una única misión: provocar y sacar de juego al alero cubano Lisván Valdés. Y como buen veterano, Tejada cumplió…

Se disputaba el tercer partido de la final del Torneo Clausura de la salvadoreña Liga Mayor de Baloncesto. Halcones de Sonzacate recibía al Santa Tecla en su gimnasio, y sus seguidores no se esforzaban demasiado por ser buenos anfitriones. De hecho, desde los entrenamientos el ambiente fue de franca hostilidad, agresivo incluso.

Tampoco las condiciones de la cancha ayudaban mucho: piso de cemento, tableros y aros de poca calidad, “cronómetros” humanos que confirmaban la relatividad del tiempo, en fin… y una afición enardecida que, desde la misma raya de bote, jugó su papel desestabilizador de maravillas, entre abucheos, insultos a los tecleños y gritos racistas contra los cubanos.

Lisván Valdés. FOTO: Cortesía del autor
Lisván Valdés. FOTO: Cortesía del autor

Entre eso, los golpes de Tejada y cierta frustración arrastrada por su falta de acierto, Valdés perdió los papeles y le espantó un codazo en la cara a su defensor. Resultado, ambos fueron expulsados del partido, pero Lisván encima fue suspendido del siguiente compromiso y multado. Santa Tecla perdió a uno de sus All-Star; Halcones a… ni lo notaron…

Al final, a los Periquitos también les pasó factura su exceso de faltas cometidas, la poca puntería en momentos “clutch”, e incluso la facilidad con que barrieron a Brujos de Izalco, en una semifinal que supo a venganza tras la eliminación en el Apertura. Para el cubano Oreste Torres, puntal de los tecleños, tanto descanso los sacó de juego.

Por el contrario, los Halcones venían enchufados tras una intensa semifinal contra Isidro Metapán, decidida en cinco partidos. Además, esta temporada no perdieron un solo partido como locales, en parte por su excelente engranaje de juego, en parte por su infernal público. Así, ganar el primer, tercer y cuarto juego para llevarse su corona en la Liga Mayor.

Orestes Torres y Lisván Valdés
Orestes Torres y Lisván Valdés. FOTO: Cortesía del Autor

Por lo pronto, ya Torres y Valdés regresaron a Cuba para incorporarse a la pre-selección nacional que en dos semanas enfrentará a México en el comienzo de las clasificatorias rumbo al Mundial China-2019. Ambos acuden en buena forma física y mental, favorecidos sobre todo por el fogueo de mantenerse todo el año jugando, y diversificando su repertorio.

Torres, un jugador interior que promedia cerca de 10 rebotes por partido, agregó el tiro exterior a su arsenal ofensivo. “Uno tiene que actualizarse, apropiarse de las tendencias. Mira a Kevin Durant, un jugador alto que anota muchos triples… ¿Cómo defiendes a alguien así?”, comentó a Play-Off el zurdo habanero, que pasó balance a su experiencia salvadoreña.

“A los cubanos nos respetan, muchos llegamos con una trayectoria internacional que abre puertas, pero lo demás hay que ganárselo en la cancha”, afirma el veterano, quien impresionó desde su debut con el Denver, hace tres años.

Por el torneo salvadoreño también han pasado Yordanis Jaca (Arcense), Osmel Oliva y Yoel Cubillas (El Rápido), y Joan Luis Haití, quien tuvo una mala experiencia salarial con Sonsonate, pero logró reponerse en Nicaragua y Panamá.

A nivel de resultados, los internacionales Torres, Valdés y Oliva fueron elegidos para el Juego de las Estrellas previo al comienzo de los play-offs, mientras Cubillas promedió un doble-doble en puntos y rebotes.

Todo parece indicar que regresarán el próximo año, pues la liga es competitiva, y El Salvador no es tan fiero como lo pintan…

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