Erick Hernández

Decir Erick Hernández en Cuba es sencillamente pensar en récords, marcas, un balón de fútbol y la conquista de “imposibles” a la hora de dominar la esférica. Lo que muy pocos saben es que Erick, un ser eminentemente familiar y ecuánime, tuvo sus inicios en el fútbol, pues no pudo renegar las raíces futboleras de un entorno que lo atrapó.

Hoy, a la edad de 51 años, cuando el control de pelotas y los números rigen su vida, toda vez que llueven récords sin importar lo escabrosos que parezcan, Erick reveló a Play-Off otras facetas de su vida, esas que no aparecen en ningún libro Guinness

¿Decir inicios en el deporte qué te trae de recuerdo?

«Nací en un barrio que respiraba fútbol, en el reparto Los Bloques del Cerro, cerca de la Finca de los Monos. Entonces, ahí vivían muchos miembros del equipo nacional como eran Luis Elejalde, el Bufalito, Luis Sánchez, Luis Olmasa.

»Era casi imposible que no nos gustara a los niños de mi época, pues teníamos una inspiración enorme. Paralelamente, hacíamos competencias de dominio del balón y, en ese entonces, mi hermano Douglas hacía 100 dominios, era el que ganaba y esa cifra para un niño de diez años era algo descomunal.

»Comencé a jugar oficialmente con el equipo Armada, de Boyeros, en el terreno del Hospital Psiquiátrico. Casi todos éramos del Cerro, pero jugábamos en esa locación. Luego sí milité por el Cerro».

¿Posición en la cancha entonces y vivencias de los campeonatos nacionales?

«Tuve varios entrenadores, pero recuerdo a Cepero, igualmente miembro de elencos Cuba. Siempre jugué adelante, como nueve o por algún extremo. No había ese criterio de delantero centro-fijo. Preferiblemente ocupaba la posición de extremo en el lateral derecho. Hice el Ciudad Habana seis, siete veces y disputé varios campeonatos nacionales, codeándome con figuras históricas como Massó, el difunto Loredo, Eugenio Ruiz, Griñán, Carlos González…

»No era titular, pero era muy difícil integrar ese equipo, pues Ciudad Habana era muy contundente en todas las áreas».

El cambio en tu vida cómo llega

«Era el año 1994, uno de los más violentos del Período Especial. Mi hermano ya había iniciado oficialmente el camino en el dominio del balón, con el difunto Juan Antonio Lotina, padre, y luego con Luis Olmasa. Este último me embulló, y un poco inspirado en mi hermano, que se preparaba ya para su primer récord, decidí seguirle los pasos, pues también poseía buen control del balón.

»Lo vi como un nuevo camino posible y desde el primer momento me propuse apoderarme de todos los récords existentes, apoyado en mi capacidad física y resistencia para hacerlo, además de la destreza en el control con distintas partes del cuerpo. Eso me posibilitó ser multifacético y en esa primera etapa, aposté por cotas corriendo, sentado, de pie, solo con la cabeza, muslos, etcétera.

»Luego me di a la tarea de extender el criterio de que en Cuba se juega fútbol y que podemos llegar a elevar nuestro nivel. De hecho, el control del balón es fundamental en el desarrollo de las capacidades. Sin embargo, aún no se le presta la debida atención a esta herramienta o el peso que debe tener en un equipo o jugador en particular.

»Actualmente lo hago para inspirar, para que no muera y motivar a jóvenes como Luis Carlos García, Jhoen Lefont, Yenny que se retiró, Lázaro Curbelo, que ahora compite por el área de discapacitados. La idea es impulsarlos y que mantengan ese espíritu de sacrificio que se necesita para ser un multirecordista en el dominio del balón».

Versatilidad: ¿Cuántas de tus plusmarcas tienen la certificación de Guinness?

Erick Hernández.
Erick Hernández, Multirrecordista cubano del dominio del balón. FOTO: Hansel Leyva

«Categorías tengo dos: más toques con la cabeza en 30 segundos y un minuto. Es bueno decir que en cada caso tengo varios certificados de cada uno. En total serían seis,récords mundiales, más de 50».

Diferencias entre las marcas de intensidad y las de largo aliento. ¿Por qué no recuerdo haberte visto fallar un intento?

«Lo primero que diferencia una modalidad de otra es el tiempo de entrenamiento. Para el de un minuto dominando con la cabeza o los cien metros corriendo, hablamos de dos horas diarias. En cambio, el de diez horas requiere al menos cuatro y aumentan los volúmenes progresivamente. Es bueno señalar que en mi caso varío actualmente los entrenamientos, pues con los años he adquirido maestría en el control del balón y los practico menos. Las pausas constituyen otro indicador de interés. En el caso de los de intensidad hago circuitos y muchas repeticiones.

»En entrenamiento siempre le saco mínimo diez toques por encima, por eso nunca, o casi nunca, me han visto fallar. Sucede que el día del récord te enfrentas a otras condiciones, posibles imprevistos, público… En lo personal no me presiono, pues con el tiempo estas variables me ayudan, las he controlado bien.

»Eso es lo que más varía: volumen de entrenamientos y tiempo dedicado al dominio, dinamismo y repeticiones frente a horas, mucha carrera y gimnasio, más tandas y potencia disminuida; a la vez que se varía la superficie de entrenamiento, introduciendo elevaciones para ganar en capacidad aerobia. Intensidad se traduce en muchos tramos de carrera y disminuyes el tiempo de recuperación entre tramos.

»Respecto a la alimentación, cuando la marca a vencer es larga, consumes muchos carbohidratos o energéticos. El de potencia requiere de mayor ingestión de frutas, jugos, hidratación previa. Personalmente me siento más a gusto con las de larga duración. Siempre he respetado mucho los cortos. Tienen que conjugarse muchas cosas para que salga. En el otro, no he llegado en óptimas condiciones, pero a medida que he avanzado me he motivado y he tenido margen de autorecuperación, metiéndome en el drama, como digo yo».

Tras tantos años, ¿no ha habido momentos en los que has pensado en renunciar?

«Hasta ahora no me ha sucedido. Cuando sienta que eso sucede, ahí mismo me retiro. Como soy una persona que toda mi vida he estado ligado al ejercicio físico es algo que forma parte de mí. Cuando estoy una semana sin entrenar porque forma parte de mi descanso o me hallo vacacionando en algún sitio, tengo que salir en las mañanas a correr, buscar un gimnasio, sino me siento raro.

»Esta disciplina me gusta, me motiva y a través de ella se pueden lograr otros objetivos para la familia del fútbol en Cuba, además de lo que en el plano material pueda conseguir para mí y mi familia. Correr lo adoro como cualquier otro placer».

Madrilista: ¿Erick cómo aficionado? ¿La rivalidad con Douglas?

«Soy seguidor del Madrid por los valores que difunde como club. Soy una persona que cuando admiro a alguien lo hago en una dimensión global, que deje un legado. El Madrid combina buen fútbol y muchas enseñanzas positivas para la juventud. Veo los partidos desde un punto de vista analítico siempre, lo que pudo o no ser. Siempre los consumo desde la perspectiva de un técnico más.

»Respecto a mi hermano Douglas, me invita a su casa a ver partidos, especialmente el año pasado, que el Barcelona tuvo muy buena temporada. Él es muy seguidor del Barça, pero sobre todo de Lionel Messi. Creo que a donde quiera que llegue Messi, ese será el Club de su preferencia».

¿Qué crees que le falte al fútbol cubano para, al menos en el área de CONCACAF, ser más competitivo?

«Hablar de las deficiencias del fútbol cubano parece fácil, porque son muchas, pero no lo es. Yo diría que la cohesión, distribución y pensamiento táctico del futbolista cubano son muy pobres. Estoy convencido que en los parámetros físicos está al nivel de cualquiera de sus homólogos de otros países. De ahí que hasta el Sub-20 el nivel sea mayor, porque se depende más de la gestión individual de cada jugador.

»Ese pensamiento colectivo y táctico no está desarrollado a la altura. Las formas de entrenamiento, por lo que he podido observar cuando he ido al Marrero o La Polar, no son las mejores. No logramos ese nivel en el que el juego te dé el punto exacto. Recepción, carecer de buenos cabeceadores tanto en ataque como en defensa, el manejo con ambas piernas, especialmente el futbolista de media cancha.

»Todas esas deficiencias dan al traste con los resultados. Ese paquete de deficiencias, por obligación casi te hacen tener una mentalidad perdedora.Nos conformamos con un empate o perder 0-1 ante Costa Rica, por ejemplo. La parte psicológica es limitada».

¿Qué requiere un récord para su homologación Guinness?

Erick Hernández
Erick Hernández. FOTO: Hansel Leyva

«Básicamente presentar fotos; currículo de los jueces que participaron en la actividad, vinculados al fútbol de forma profesional, o sea, árbitros FIFA; recortes de prensa donde se haya publicado el récord; firmas autorizadas, que así es como denominan a personalidades que hayan estado presentes y den fe de que ciertamente la marca se realizó o batió correctamente; video en caso de récords cortos; algunas incursiones en TV, antes, durante o después del intento. En mi caso, la recopilo y la envío por DHL, con la ayuda de algunos patrocinadores, pues es la vía más rápida y segura».

El peso de la familia todo este tiempo.

«Fundamental, mi hermano, inspiración y actualmente mi entrenador, además de conocedor e iniciador de esta actividad en Cuba. Mi esposa Edna, el día a día, apoyo, entrenadora, detalles para el entrenamiento, una química muy especial y necesaria para mantenerse a estas alturas. Mi hijo Ronaldo, [le puso así por el astro delantero brasileño] es la inspiración neta, siempre lo pienso para batir el cansancio o la desconcentración. Es el combustible, aunque no heredó la pasión ni por el fútbol ni los deportes, ni siquiera verlo».

¿Por cuánto tiempo seguirás practicando?

«Mientras haya motivaciones, físicamente me sienta bien y tenga nuevos topes que superar lo seguiré haciendo. Mi retiro lo visualizo como algo repentino».

Así de sencillo, Cuba y un balón, la familia y las motivaciones, todo eso en la bitácora de Erick Hernández.

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