Norberto Codina.

BÉISBOL

No es necesario hablar de lo que representa el béisbol para los cubanos. No es necesario dialogar sobre los elementos mágicos que hacen de este deporte el preferido de miles de personas en Asia, en el Caribe y, por supuesto, en los Estados Unidos de Norteamérica.

Miles de personas de todos los sectores sociales, han acudido a los estadios beisboleros por más de siglo y medio, para sentir la alegría de la victoria o el dolor de la derrota.

Muchos escritores, músicos, artistas plásticos, escénicos y cineastas han invertido parte de su obra en reflejar su apoyo al béisbol o a su equipo preferido.

En los palcos del Fenway Park, Stephen King sufre eternamente con los Red Sox, desde el Yankee Stadium Billy Cristal sigue atentamente a los mulos de Manhattan, y Steve Perry calma su sed con las victorias de los San Francisco Giants.

Nuestra pequeña isla, con un amplio movimiento cultural, tampoco está ajena del fanatismo beisboleros de intelectuales y artistas. Tal fenómeno se ve reflejado claramente cuando en lo Play-Off los palcos del Latinoamericano están plagados de premios Casa de las Américas, Cuba-disco, o Corales.

UNEAC

La revista se comunicó con uno de los intelectuales más entusiasta del pasatiempo nacional. En sus archivos guarda innumerables textos sobre béisbol, premios literarios, considerables volúmenes de deporte y cultura… actualmente está a cargo de la Gaceta de Cuba.

Al llamarlo nos responde «donde quiera que se hable de pelota Norberto Codina está, así que te espero en la UNEAC temprano».

Confieso que la idea era entrevistarlo; pero durante la visita el dialogo era tan afable que terminamos convirtiendo aquello en otra prolongada charla sobre el futuro de la pelota en Cuba, algo que ya la revista ha tratado muchas veces aunque esta vez era un hombre de letras quien tenía la palabra.

Norberto Codina
Norberto Codina. FOTO: Hansel Leyva

«Nací en Venezuela; pero le voy a Cuba en la pelota, he pasado la mayor parte de mi vida aquí y en cuanto a la Serie Nacional siempre he sido seguidor de Santiago de Cuba para males de algunos ».

Estas fueron las cartas credenciales al cruzar las primeras impresiones.

«Es muy triste lo que está pasando con la pelota y como dice Ismael Sene, ya aquí todo está dicho, todo está hablado, La posible solución está en el profesionalismo y en crear equipos cubanos con personalidad jurídica para mantener a los jugadores a través de un contrato. La estructura puede discutirse, lo que no se discute es la creación de contratos para frenar el éxodo legal e ilegal, pero bueno ya eso no está en nuestras mano»

Se detiene un momento y le lanza una mirada la última edición de la revista Play-Off que figura en su computadora.

«Lo que más me preocupa es que antes veías un Pi Ten en cada manzana de La Habana, Yo por ejemplo, cuando era niño jugaba en el hueco de Calzada y J en el vedado, ya sea al taco o la mano, ahora no ves eso, en cambio te encuentras a miles de niños cargando mesas de escuelas para porterías.

Hay que reconocerlo esta generación de jóvenes entre 10 y 25 años de edad no les gusta el béisbol y es muy difícil que lo consuman, además hemos hecho todo lo necesario para que no se sientan reflejados en los peloteros y sin ídolos es difícil que un deporte se mantenga».

Toca la puerta de la oficina solicitando su atención. La respuesta entre líneas fue «ahora no, que estoy hablando de pelota». Vuelve a lanzarle un vistazo a las páginas de la revista y me dice

«A tu pregunta sobre el tiempo como factor negativo en el juego de pelota, te digo que tienes razón, el número de aficionados está descendiendo considerablemente .También el concepto de espectáculo se ha perdido, los peloteros cubanos no disfrutan el juego, parecen que están castigados durante nueve inning. Además el público ahora es diferente. Antes usted iba al estadio y pasaba un rato agradable, conversaba, sentía otro ambiente. Ahora se respira hostilidad, las personas llevan sus problemas y los depositan en las gradas. Se percibe con más fuerza las diferencias entre naturales de La Habana y naturales de provincia, cualquier decisión del juego es razón para insultos desagradables y a veces personales.

Recuerdo todavía estar en el Latino cuando Yosvany Aragon le dio el Ded Ball a Antonio Scull, óigame el público se puso feo, suerte que aquello estaba lleno de policías, sino hubiera sido algo terrible. Bueno fíjate si es así, que esa pelea comenzó allí y terminó en el año 2010 en el estadio de Sancti Spíritus Siempre he dicho que los estadios de pelota son un termómetro para saber cómo anda la sociedad, incluso para hacer estudios antropológicos»

Norberto Codina
Norberto Codina siente el béisbol en sus venas. FOTO: Hansel Leyva

Había pasado una hora desde el comienzo de la conversación creí prudente entrar en la fase final de la visita, aunque, a decir verdad Norberto o mostro ningún síntoma de cansancio o preocupación por trabajos atrasados debido a la entrevista. Sencillamente estaba hablando de pelota y para eso disponía de todo el tiempo del mundo.

Fue así como me atreví a lanzar mi única pregunta directa preparada en mi cuestionario.

¿Teniendo en cuenta que el público cubano no consume béisbol como antes, usted no cree que una disminución de equipos, manteniendo el concepto amateur o semi-profesional pueda ser el entierro total de la pelota en la isla?

Baja la cabeza y me dice.

«Es cierto, la pelota profesional cubana, con una gran fanaticada de más de medio siglo fue abolida en el año 1960. Fue un cambio drástico. Dio paso a las Series Nacionales; sin embargo el público siguió asistiendo al estadio porque no importaba el equipo que jugaba, sino el propio béisbol. La gente tenía sed de beisbol. La verdad es que ahora mismo no sé qué pasaría»

En ese momento pensé que la entrevista debía terminar, había pasado toda una mañana y era hora de recoger los bultos. En el momento de la despedida me dice <<he estado mirando la revista, te autorizo a que publiques algún texto mío allí, será mi mejor manera de contribuir en la publicación>>.

Miré hacia los lados y me di cuenta de la posibilidad que tenía. Gran noticia, ahora si podía publicar el texto con un final que valiera la pena. Claramente acepté y aquí les va Norberto Codina.

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