Equipo femenino nacional de voleibol

Coliseo de la Ciudad Deportiva atiborrado de gente, gritos, bulla, brincos en las gradas, calor a pesar del aire acondicionado, chiflidos, emociones por cada tanto a favor y silencio cuando la bola chocaba contra la net, no pensaba en nada, solo en que el equipo de voleibol femenino ganara el partido.

Hace años si escuchaba la palabra “voleibol” saltaba para entrar en la conversación, hoy –reconozco- ya no es mi fuerte, no porque las excelentes Morenas del Caribe hayan dejado el listón muy alto a las nuevas generaciones, sino porque aún, ese tren parece no encontrar su carril.

Las “idas sin retorno” de jugadoras claves, la falta de concentración en plena faena y la inexperiencia, resultado del exceso de juventud del plantel (promedio 17-18 años), propician que el team no levante cabeza y que al igual que las hojas caídas, dependan de hacia dónde sople el viento.

Como bien reza el refrán “cada joven se parece a su tiempo”, y a este le urge inyecciones de adrenalina, estrategias efectivas y buen uso de las horas de entrenamiento diario, en aras de no hacer el ridículo en los Juegos Panamericanos de Toronto próximos a celebrarse del 16 al 26 de julio.

Voleibol femenino cubano
FOTO: Pedro Rodríguez

Pero… si fuera tan fácil. Una semana antes las discípulas de Roberto García deberán avanzar a la final del Grand Prix (GP) en Australia, sin obviar que Estados Unidos, República Dominicana, y el sólido Brasil ya están clasificados.

Este evento, considerado por los expertos a la altura de un Campeonato Mundial, es donde el Equipo Nacional tiene y debe empezar a tejer su historia, mostrar su valía, darlo todo con cada pase, dejar el alma en cada bloqueo, erradicar los problemas de recepción del balón, y por supuesto aumentar la utilización del servicio.

“Que van en picada” comentan unos, “que nunca llegarán a emocionarnos como las Morenas del Caribe” alegan otros, esos son dos comentarios y los respeto, no es menos cierto que en los últimos dos certámenes del GP fueron nefastos para las féminas, pero señor mío, ¿hasta cuándo el pesimismo?

Olvida usted que nuestra mejor jugadora tiene solo 15 abriles, y que en junio pasado, durante la XIII Copa Panamericana en México acumuló 134 tantos, siendo la máxima anotadora.

Puede que debido a las repetidas decepciones del plantel, las chicas tengan que volar etapas, y eso a la larga siempre cuesta, pero las jugadoras no crecen en los árboles ni se forman de la noche a la mañana, de ahí que la salida más fácil quizás sea sacarles hasta la última gota de sudor. ¿Nos conviene? No ¿Nos gusta? Tampoco ¿Estamos obligados a hacerlo? Tal vez.

¿Regresarían las expertas? Si mal no recuerdo ninguna jugadora que ha decidido “probar suerte” en otras ligas ha retornado a la Selección Nacional, quizá si se hiciera un llamado tendríamos otro equipo capaz de despojarnos del puesto 22 del ranking mundial, pero no vivamos de ilusiones, posiblemente el flujo sería de “aquí para allá”.

No obstante, no es el interés de la Isla, como bien afirmó a playoffmagazine Ariel Saínz Rodríguez, Presidente de la Federación Cubana de Voleibol (FCV), porque “los que están constituyen el centro de nuestro trabajo, y al final nos debemos al pueblo, que nos exige resultados para que volvamos a defender los lugares cimeros”.

“Lo fundamental es aterrizar las medidas de trabajo al entorno actual del país, y de ahí, buscar que los presentes sigan representándonos”.

No son rumores solamente los posibles contratos con ligas asiáticas y europeas, algunos directores técnicos han expresado, incluso en los medios de comunicación, el interés por fortalecer sus equipos con las cubanas, pero ojo, el beneficio debe ser para ambas partes, y en ello, Cuba se enfoca.

El también instructor de la Federación Internacional (FIVB) comentó a la revista que este proceso ya está en su cuarta etapa, y que luego de un año y ocho meses de análisis, estudio de mercado e implementación de los proyectos, se logró el contrato del matancero Javier Jiménez en el Club PAOK de Grecia, “la primera inserción de un cubano bajo esta nueva línea”.

Acordado según los intereses mutuos, está pactado que los atletas luego de su temporada profesional regresen a su equipo nacional, y que no haya injerencia de un juego sobre otro, para que con total garantía y con un crecimiento técnico, económico y deportivo pueda representar a su país en los diversos escenarios internacionales.

Pese a los buenos resultados que arrojó esta contratación inaugural “de la cual no se ha tenido que cambiar ni una coma”, hablar de pactos con las féminas sería especulación, porque como dijera Saínz Rodríguez, este plantel necesita elevar sus niveles, y es por ello, que cuesta más trabajo insertar a las mujeres.

Sin embargo, un nombre se repite entre los más solicitados, es la quinceañera Melissa Vargas, pero las medidas deportiva internacionales regulan la inserción de atletas menores de 18 años en ligas foráneas, pero ¿qué ley no tiene su excepción?

Voleibolista cubana Melissa Vargas
Melissa Vargas. FOTO: Pedro Rodríguez

“No está prohibido, no es descabellado pensar que en algún momento antes de los 18 pueda estar insertada en un Club, pero siempre basado en las adecuaciones de la leyes que propicien esto, siempre y cuando la atleta esté bajo el cuidado de un representante legal, ya sea un entrenador o un familiar que regule su desempeño”.

“Cuando esté más consolidada buscaremos esas excepciones porque ella constituye el patrón de rendimiento de la voleibolista cubana, con estándares técnico-físicos muy similares a las tradicionales Morenas del Caribe. Ojalá tuviéramos cuatro Melissa porque hoy el entorno sería diferente”

Próxima contrataciones… Para la siguiente etapa, el Comisionado Nacional explicó que tendremos de 8 a 10 jugadores en ligas profesionales, y que de manera puntual se trabaja ya con los convenios del actual capitán del equipo masculino Rolando Cepeda, en el del auxiliar Osmani Uriarte y en la extensión del de Javier Jiménez.

Con estos cambios la Isla “está aboliendo la famosa sombrilla de la FIVB que le daba amparo legal a todos los jugadores que luego de dos años de inactividad se integraban”, hoy, con transformaciones a la vista y con los pies en la tierra, se explora el mercado asiático, principalmente Japón.

Más allá de las ganancias económicas que se podrán recibir, -y que siempre vienen bien-, los atletas crecerán profesional y culturalmente, y esto es lo esencial, que eleven su rendimiento y en su retorno a casa, que pongan en práctica lo aprendido.

Entonces sí, de esa manera, al corregir las imperfecciones ya no seremos un tren sin carril, para que más temprano que tarde, Melissa Varga como atacadora principal junto al resto del equipo, puedan llevarnos de vuelta al estrellato.

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