Aaron Boone

Ya quedó resuelta una de las tres grandes interrogantes de la off-season en las Ligas Mayores. Cuando aún quedan dudas sobre cual será el destino del jardinero Giancarlo Stanton o la predilección de Shohei Otani de cara a jugar en 2018 ya conocimos quién es el nuevo manager de los Yankees de Nueva York y sucesor de Joe Girardi: Aaron Boone

Boone, expelotero y actual comentarista de la cadena ESPN es recordado por su inolvidable y emocionante jonrón ante Tim Wakefield en el undécimo inning del séptimo juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana dio la victoria a los Yankees sobre los Medias Rojas de Boston.

Fue antesalista de las mayores de 1997 al 2009. Participó en el Juego de Estrellas 2003, cuando Nueva York lo adquirió a los Rojos mediante un canje.

Boone figuró entre seis candidatos entrevistados por el club para ocupar el puesto, y superó a Rob Thomson, coach de banca de Nueva York; Eric Wedge, expiloto de Cleveland y Seattle; Hensley Meullens, asistente del mánager de San Francisco; Chris Woodward, coach de tercera de los Dodgers, y el boricua Carlos Beltrán, exjardinero de los Yankees, quien se retiró como pelotero hace un mes, tras conquistar su primer título de la Serie Mundial con los Astros Houston.

Seguro, se trata de una contratación poco convencional debido a que Boone, de 44 años de edad, nunca ha sido coach o dirigido a un equipo en cualquier nivel.

Por otro lado, si usted está buscando el prototipo de lo que un manager de MLB debe ser en 2018, éste podría serlo. Es un hombre inteligente. Le cae bien a todo mundo. También es la tercera generación de una familia de peloteros quien ha pasado toda su vida alrededor del juego.

En esta era de béisbol, cuando los managers deben coordinar una avalancha de información, es bien importante la habilidad de comunicarse con los jugadores y asegurarte de que sepan que estás de su lado. Boone puede hacer todo esto.

Esto significa que cualquier jugador que esté bateando de primero o séptimo en el orden o no se encuentre en el lineup, debe creer que la decisión fue hecha pensando primero en el equipo.

Boone jugó bajo las riendas de Jack McKeon y Joe Torre, dos capataces duros y exigentes, pero también comprensivos. También jugó para su padre, Bob, quien le enseñó lecciones importantes acerca de lo que puede ser y no puede ser tolerado en un clubhouse.

Aaron Boone
Aaron Boone militó en los Mulos del Bronx. FOTO: Getty Image

Hay cosas que Aaron Boone no puede saber acerca del puesto de piloto porque, bueno, nunca ha estado ahí. La manera en que lidie con las presiones diarias del puesto y el escrutinio que conlleva dirigir a los Yanquis, el manejo de un bullpen, etc., el no contar con experiencia dirigiendo en las Menores o como miembro de un cuerpo de instructores lo podrían preparar para esa parte del trato.

El gerente general de los Yanquis, Brian Cashman, ayudará a su nuevo timonel rodeándolo con un experimentado cuerpo de coaches para asistirlo en su proceso de crecimiento.

El muchacho nació para esto. Su abuelo, Ray, jugó por seis equipos en 13 campañas. Su padre, Bob, vio acción en 2,264 juegos y dirigió en 815. El hermano de Aaron, Bret, jugó 14 campañas y fue convocado al Juego de Estrellas en tres ocasiones.

¿Aaron? Ha visto el juego desde lo más alto y ha tocado fondo también. Conectó uno de los jonrones más famosos en la historia de los Yanquis, pero también lidió con una gran cantidad de lesiones en su rodilla, fracturas, conmociones, cambios y despidos.

“He tenido un gran viaje”, dijo Boone en el ocaso de su carrera. “No cambiaría nada de ella. Todo es parte de quién soy como persona. He hecho muchos buenos amigos. Tengo una gran familia. Soy un hombre afortunado”.

Hasta este momento, su carrera se ha definido por un sorprendente jonrón, pero para quienes jugaron junto a él, lo dirigieron y lo conocieron de cerca, Boone trazó un camino de bien.

Cuando Boone se desgarró una rodilla jugando baloncesto en el receso de temporada, les dijo a los Yanquis exactamente lo que sucedió. Esa clase de honestidad le costó millones.

Y luego pasó aquella vez que estaba jugando tan mal en Cleveland que aceptó una reducción de 1 millón de dólares en su salario.

“Crecí con mi padre llevándonos a los parques de pelota”, recordó. “Estuve rodeado de grandes jugadores. Yo sólo quería ser un buen jugador y pasar a siguiente nivel”.

Ahora hablemos de aquel jonrón – un tablazo en el 11mo episodio del Juego 7 en contra de los Medias Rojas para ganar la Serie de Campeonato de la Liga Americana por los Yanquis en 2003. (Con información de Diario.mx y El Universo)

Comparte

Load More Related Articles

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *