Raisel Iglesias. FOTO: Getty Images

Poseo el enorme placer de tener enfrente, en el clubhouse de los visitantes del Dodger Stadium, a uno de los mejores cubanos de la temporada del 2017 en la MLB: Raisel Iglesias. El pitcher derecho de 27 años, quien fuera ya estelar hace cuatro de la Isla de la Juventud, hoy ya se ha consumado como un muy exitoso cerrador de los Cincinatti Reds; pero paradójicamente poco se habla de él.

En marzo de 2015, Raisel Iglesias comenzaba en Arizona su primer entrenamiento de primavera para ser preparado como iniciador. Solo un año más tarde fue premiado con abrir el importante Opening Day, siendo así el quinto lanzador de la MLB que desde el año 2000 ha tenido este honor con menos de 20 aperturas en su carrera y convirtiéndose además en el segundo cubano en hacerlo en la historia de los Reds. Luego de ese relevante suceso, su primer mes en el arranque de la pasada temporada lo ratificaba como uno de los más prometedores iniciadores del viejo circuito. A fines de ese abril, desafortunadamente tuvo una lesión en el hombro derecho que lo alejó casi dos meses del box. Cuando regresó, lo hizo en la nueva función de relevista que, como set up, fue in crescendo hasta que en la actual temporada sus excelentes resultados lo llevaron al puesto número uno del bullpen como cerrador.

Por estos lares, muy pocas veces se da la oportunidad de realizar una entrevista como esta. Creo entonces que vale la pena preservarla íntegra, como ocasión única y por gratitud a la gentileza de este pelotero.

Cuéntanos cómo has llegado de abridor a relevista neto y, finalmente, cerrador.

«Desde que comencé en la Isla de la Juventud, arranqué con un buen trabajo para hacer el equipo grande [del territorio], donde empecé mi carrera. Las cosas me fueron saliendo y, así, me fui preparando mental y psicológicamente hasta que, tras mi tercera temporada en la Serie Nacional, mi actuación me llevó al equipo Cuba y a participar en el Tercer Clásico Mundial de Béisbol, el Torneo de Ámsterdam en Holanda, los topes bilaterales contra los americanos y el Mundial de Panamá. Posteriormente, decidí probarme en el béisbol de las Grandes Ligas y, entonces, llegué a Estados Unidos».

Antes de lo más actual, quisiera que me mencionaras algún nombre de esos entrenadores pioneros que te formaron.

«Yo soy de Nueva Gerona y la primera persona que me formó y encaminó a los equipos de la Isla de la Juventud fue Erisdel Reyes, el hermano de Dioel, el centerfield titular del equipo. Ya allí me ayudó mucho el entrenador y exlanzador Jorge Smith, quien personalmente trabajó conmigo, también Carlos Soto fue mi pitching coach. Dentro del equipo, Carlos Yanes, que estaba aún activo, e incluso fue mi compañero de habitación, me encaminó y habló de cómo eran las Series Nacionales en Cuba, lo que me sirvió en mi comienzo. Y por supuesto, le debo mucho al gran mánager Armando Johnson.

»Mandy comenzó con nosotros cuando éramos un equipo muy joven, luego que se le fueron aquellos buenos jugadores que bateaban tanto, eran imparables sobre todo a la ofensiva: los Pérez, Orlis Díaz, Alexander Ramos y todo el mundo de aquella gente que se retiró. Comenzó con nosotros de cero, éramos una nueva generación. Él pasó mucho trabajo, nos siguió muy arriba y nos formó hasta lograr el resultado que tuvo. Luego el nuevo entrenador que pusieron [José Luis Pantoja] los hizo llegar al segundo lugar hace un par de temporadas, algo que fue increíble y que yo seguí mucho desde acá. Estuve muy contento, pues todos los entrenadores y jugadores le agradecieron a Armando Johnson porque fue él quien construyó aquel equipo. Él seguirá siendo el padre de todos nosotros,

»Muchos de los del grupo que se formaron esos años con el equipo de la Isla están jugando en los Estados Unidos: Héctor Mendoza, que acaba de firmar con los Cardenales de San Luis; Andy Ibáñez con los Rangers de Texas; Ángel Miguel Fernández, el hijo de Gervasio quien fue también entrenador nuestro allá; Joan López con los Diamondbacks de Arizona, como Jorge Despaigne y también Félix Pérez, quien estuvo con los Rojos y que ahora juega mucho en las Ligas de Invierno y estuvo en Japón también. Fuimos un equipo joven, pero muy bueno y sorprendente, con el que Mandy batalló, nos ayudó y enseñó mucho. Y eso lo estamos demostrando nosotros en el béisbol de los Estados Unidos».

Me da mucha satisfacción que recuerdes a Mandy, él es justo de los que ha hecho muchísimo y se menciona muy poco, igual que a Iday Abreu con otro eterno sotanero como Cienfuegos. Siempre se habla solo del gran papel que indudablemente ha realizado Víctor Mesa con Matanzas…

«Exactamente. Yo tuve el placer de trabajar con Iday Abreu cuando fue entrenador mío en una preselección del equipo Cuba. Es una tremenda persona que siempre está ayudando todo el tiempo a los atletas que dirige para que salgan adelante».

¿Cómo ha sido el proceso de adaptación para llegar a esto que hoy te realza?

Raisel Iglesias
Raisel Iglesias. FOTO: AP

«Una vez que los Rojos me firmaron ya había pasado lo más complejo. He ido buscando el día a día, profesionalizándome a diario, enfocándome a lo que vine: a jugar béisbol. Un enfoque al cien por ciento y gracias a ello ha salido el resultado que tengo hoy por hoy. Esa primera parte fue un poco difícil; ya tengo a mi mamá aquí conmigo, pero tenía a toda mi familia en Cuba cuando vine con mi hermano. Yo pasé un largo tiempo preparándome en Haití y luego ya una última semana en República Dominicana. Salí de Cuba luego del Clásico y del tope con los americanos, a finales del 2013».

¿Algún consejo técnico específico que ha hecho de ti un mejor pitcher en esa etapa?

«También en México, antes de firmar, estuve por unas semanas con un entrenador de Yucatán, Raúl González, quien me enseñó más del cambio de bola y la psicología de cómo se trabajaba en el béisbol profesional. Él también me ayudó mucho a tener los frutos de hoy».

Cuéntanos de esos inicios en Estados Unidos, alrededor de marzo del 2015, cuando yo te vi por primera vez en el complejo de entrenamiento primaveral de los Reds en Goodyear, Arizona.

«Cuando llegué, jugué la Arizona Fall League, la liga de prospectos que me fue muy útil, y ya comenzando el 2015 me incorporé directo allí, igual a nuestro campamento de Spring Training. No he jugado en ligas invernales, ni menores, solo estas en rehab cuando uno viene de lesiones o cosas así. Durante mis tres años con la organización solo he estado en el roster de 25, o sea, siempre gracias a Dios en el equipo grande, pues mi contrato es de liga mayor. Yo firmé con la compañía Magnus y con ellos me ha ido muy bien y sin ningún problema».

Háblame de tu amistad con Michael Lorenzen

«Sí, sí, como no. Más que una amistad, Michael y yo somos como hermanos. Conozco a su familia y él a la mía. Desde aquellos topes bilaterales hicimos una buena relación, pero nunca pensé que iba a reencontrarlo al caer yo aquí en el equipo Cincinnati. Así lo reconocí en aquel Spring Training y desde entonces nos comunicamos todo el tiempo, nos damos consejos, nos ayudamos uno al otro como compañeros de equipo y como amigos».

Sigamos ahora en tu presente… Háblame de la transformación de tu función dentro del staff de pitcheo de estos Reds.

«El año pasado durante el off season estuve haciendo una muy buena preparación, muy buen trabajo; por eso, me incorporé tarde a lo más específico, pues estaba haciendo el trabajo de fortalecimiento que el equipo me pidió, y al llegar al Spring Training empecé a lanzar después. Pero fui cogiendo el ritmo, me incorporé a la rotación de los juegos a la par del resto de los muchachos y al lesionarse el pitcher abridor que teníamos previsto para el Primer Día de la pasada temporada, el equipo tomó la decisión de que yo abriera y me tocó ese honor. Luego en la rotación estuve bastante bien, siempre enfocado, haciendo el trabajo, tratando de ayudar a obtener victorias que es siempre el objetivo. Pero después de varias salidas en ese rol tuve una pequeña inflamación en el tendón del hombro derecho, el de lanzar. Así se tomó la decisión de sacarme de la rotación para recuperarme y cuando regresé, hacía falta ayudar al bullpen, donde estábamos teniendo algunos problemas. Entonces el equipo decide pasarnos a mí y a Michael Lorenzen, donde yo creo que hicimos una segunda mitad de temporada fantástica. Creo que fuimos el quinto mejor equipo en relevo y pitcheo general. Fue una decisión conjunta que yo acepté con agrado, pues sabía que pitchear demasiado con la constancia de tantos lanzamientos, al no tener el brazo tan fortalecido, me podía perjudicar de nuevo y volver a otra lesión y decidí convencido irme al bullpen para recuperar mi fuerza del brazo poco a poco. Así fueron saliendo las cosas y terminé con bastantes buenos números la pasada temporada, ya trasladado a mi nueva función.

»Cuando concluyó la campaña, me fui a Miami en el nuevo off season con una meta trazada: seguir preparándome y fortalecer más mi brazo, tratar de lograr el puesto de finalizar los juegos al obtener mejores números y seguir ayudando a mi equipo a ganar más, ahora ya cerrando. A estas alturas, veo lo positivo que ha sido. Dios quiera que me llamen al Juego de las Estrellas de este año».

¡Yo creo que te lo estás mereciendo con creces!

«Ese es el sueño mío de siempre, desde que era chiquito: venir a jugar el béisbol de las Grandes Ligas y ser partícipe de un Juego de las Estrellas, algo que le gustaría a todo el que juegue este deporte».

¿Qué crees de un equipo Cuba unificado? ¿Sería un sueño para ti?

«Para nadie es un secreto que, a raíz de la salida de muchos atletas de Cuba, su béisbol ha decaído y mermado en todos los aspectos. No lo digo solo yo, sino también muchos entrenadores de allá, pues he tenido la oportunidad de ver y leer muchas declaraciones de grandes peloteros que siguen en Cuba. Su calidad actual se ha visto en todos los últimos eventos internacionales. Como no ha avanzado en nada y ha ido retrocediendo todo el tiempo, entonces yo creo que sería bueno y bonito que dejáramos ciertas cosas a un lado.

»Yo creo que los que estamos aquí en las Grandes Ligas, estamos dando a conocer lo que es un pelotero cubano. Estamos representando y demostrando la cultura y lo atlético que nos enseñaron, lo que nos inculcaron en conocimientos del béisbol. Yo creo que un equipo Cuba con los que estamos jugando aquí y allá, donde queda mucha calidad, sería una experiencia muy buena, y sobre todo por dar que hablar. Ya en Cuba no se habla prácticamente de béisbol, se habla de fútbol y de cualquier otra cosa. Entonces, sería bueno retomar que la gente vuelva a hablar de béisbol, viendo el mejor béisbol y a sus mejores peloteros».

Desgraciadamente hay algunos jugadores dentro de la Isla, claramente aislados y ya muy veteranos, que abrigan ciertos temores sobre las repercusiones que tendría esto. ¿Qué le contestarías a esos excompañeros tuyos?

«El pelotero cubano tiene mucha calidad, es un atleta en todo, le gusta probarse siempre en el béisbol más alto, que son las Grandes Ligas y, por eso,los que pueden toman la decisión de venir a jugar a este nivel, pero no hay que temerle a eso.Y ojalá que Cuba pueda abrirse, que sus mejores atletas terminen su temporada en Estados Unidos y donde sea, para luego irse allá a estar de vacaciones con su familia, pero también para prepararse en su tierra antes de la siguiente temporada, que se puedan abrir academias allí. Eso mejoraría la calidad de su béisbol».

Raisel Iglesias con los Rojos de Cincinatti
Raisel Iglesias con los Rojos de Cincinatti. FOTO: MLB.com

Finalmente quisiera unas palabras para Play-Off y sus aficionados, para los Piratas de la Isla de la Juventud, para Gerona, para La Fe, para la Isla de Pinos y para toda Cuba.

«Es un placer que Play-Off me haya entrevistado, ojalá esta revista siga cogiendo fuerza y siga publicando cosas buenas, entrevistas a los que estamos aquí, para que las personas en Cuba vean que este no es un béisbol diferente, que esto no es otra cosa, que este es un béisbol como mismo nos enseñaron allá y que a nosotros aquí nos gustaría regresar a Cuba y caminar por sus calles. Y para la Isla quiero decir que aquí Raisel Iglesias demostrando lo que es el béisbol cubano, el que me enseñaron en el equipo de la Isla de la Juventud y que no pienso defraudarlos».

 

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