Ilustración de Victor Mesa

A ver, el Latino está en el mismo lugar, La Habana no se ha derrumbado, la canasta básica sigue cara y Trump se inventó la palabra “covfefe”… A todas luces, darle a Víctor Mesa las riendas de Industriales no desató el apocalipsis, ni el Kraken emergió frente al Morro cantando «Des-pa-cito… », ni la moneda acabó de unificarse… El berrinche y la euforia, como el águila por el mar, también pasó. Total, si quienes vistieron de azul a VM32 no le consultaron a nadie para hacerlo… ¿por qué habría de importarles lo que opinemos al respecto? Asumámoslo, está hecho.

Después de todo, quizás el «Mánager Sin Fronteras» sea la opción indicada para Industriales, un equipo con historia y carácter, de peloteros duros y complicados, que suelen responder a un viejo código de viril guapería. Se decía que Henequeneros ganaba porque Sile Junco era abacuá, y aunque no me consta, aquellos negrones de la Marina y Jovellanos no respetaron ni siquiera a un mosquetero como Rigoberto Rosique. Matanzas era, sin dudas, el equipo más estable de la Serie Nacional: siempre acababa último… Hasta que llegó VM32 y los metió en cintura. Claro, depuró a media plantilla, importó a peloteros menospreciados, movió sus caracoles y armó al mejor equipo del pasado lustro, no importa que nunca haya ganado un título. Y eso, aunque a algunos les joda, también hay que asumirlo.

¿Es VM32 el tipo para dirigir a los Leones? Yo diría que sí, porque además de pasarse la vida rugiendo en el terreno, ha demostrado que es rey en la selva administrativa del béisbol cubano: el propio Carmona admitió que nadie consigue lo que consigue Víctor, a quien también le aguantan y perdonan lo que a otros les costaría la carrera. ¿Quién no quisiera a un tipo plenipotenciario al frente de su banda? Maquiavelo en spikes, Fouché con gorra, Frank Underwood dirigiendo la conga de primera y Armandito el Tintorero “soldao” a un palco donde ya no quiere estar…

Escandalizarse por los pecados éticos del proceso es, perdónenme, tonto… O sea, recuerden que estamos hablando de la Comisión Nacional de Béisbol. ¿Cómo no se han curado de espanto aún? ¿Cómo se les ocurre pedirle peras al olmo, carne a la soya, sensatez al absurdo? Y puestos a alarmarnos, más preocupante me parece que dos equipos de la Sub-23 protagonicen una batalla a lo Game of Thrones, que celebremos el mandar estrellas a Canadá por unos viáticos, que en las Yutong fletadas para árbitros y federativos se siga recogiendo —y cobrando— pasaje, que sean los padres quienes financien las categorías infantiles, que se siga negando que hay un problema con la pelota en Cuba, y que nunca el fútbol la desplazará de nuestros corazones…

Ya VM32 se disfrazó de Cocodrilo para seguir en un partido del que lo habían expulsado, y tal grado de pasión —o locura o compromiso, llámelo como guste— no puede ser tan malo para algo que solía y debería ser un espectáculo. Carmona aprendió a las malas qué esperar de la gente, y si no es para Italia, ya irá para otro lado, porque el karma existe y el destino lo compensará del gran bostazo que le soltaron, quizás devolviéndoselo a los responsables…

Victor Mesa.
El polémico manager afrontará un reto difícil. FOTO: Getty Image

En el inglés, hay una frase genial para conjurar las furias que provoca Víctor: «Don’t hate the player » Al final, su único crimen ha sido comprender el juego político y jugarlo con la maestría de quien ha sido uno de los mejores peloteros cubanos de todos los tiempos. Sabe sobrevivir… ¿Podemos culparlo? Si al final saca al Latino del marasmo y la desidia, si a golpe de nalga le quita el polvo a las graderías, si hace que buenos peloteros sean grandiosos y al final gana Industriales, entonces, aunque sea así, habrá ganado la pelota cubana… Y nadie se acordará de que algún día hicimos catarsis porque VM32 sería, contra todo pronóstico, el mánager azul…

 

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