Félix Fuentes

El lanzador cubano Félix Fuentes Ortiz ya había montado un avión tres años antes.

En octubre de 2012, rodeado de una parte de la preselección de la Isla con vistas al III Clásico Mundial de Béisbol, el taponero de los Cocodrilos de Matanzas enrumbaba a México en lo que representaría su primera incursión foránea con el uniforme de las cuatro letras.

Un trienio más tarde, después de certificar su abandono a las huestes dirigidas por Víctor Mesa, Fuentes encaraba el vuelo hacia el Ecuador con sentimientos distintos. El béisbol no formaría parte de su vida, en cambio, el reto de echar a andar un negocio privado le inquietaba, solo el recuerdo de su pequeña hija, Stephanie de la Caridad, lograba atenuar las preocupaciones.

«Me fue difícil dejar el equipo pero debía ocuparme de temas económicos levantar mi propio negocio, la llegada de mi niña influyó, pero estaba consciente de que debía apartarme completamente del mundo deportivo para enfocarme en otras cuestiones. Cada vez que veía las luces del estadio encendidas me entristecía».

Félix Fuentes
Félix Fuentes. FOTO: Jhon Vila Acosta

Stephanie, la hija soñada que planificó, llevaba apenas unos meses de nacida y el miope apagafuegos sabía que desde la lomita sería difícil asegurar las necesidades de la infante, máxime cuando las esperanzas de repetir en algún team nacional se esfumaron con las últimas presentaciones en la LIV Serie Nacional de Béisbol (SNB), signadas por más penas que glorias.

Entonces ahí estaba Félix, en la mismísima mitad del mundo alternando diversos trabajos de poca monta para ganarse el pan y de paso conseguir ingresos a su familia. Nada podía frenar su determinación, ni el hecho de perder los documentos apenas arribó a Ecuador, ni la lejanía durante más de tres meses del hogar, ni siquiera el olor a tierra mojada que lo trasladaba imaginariamente a los terrenos beisboleros.

«Comencé alternando labores de todo tipo. Lo mimo de ponchero, que de cualquier cosa que me sirviera para salir adelante. Finalmente hasta que incursioné en la compra y venta de ropa, muy de moda en la actualidad», explicó Fuentes.

A la República Cooperativa de Guyana, entre otros países de libre visado llegó el diestro de 1.92 metros de estatura y 90 kilogramos de peso. Dos años duraron las travesías en las cuales a Félix no se le vio el pelo en el mundillo del béisbol pues según cuenta a Play Off  «fue necesario alejarse de todo lo concerniente a la actividad en los diamantes, ni siquiera en las gradas me podían encontrar».

En su retorno a los Cocodrilos para la venidera temporada del béisbol cubano, Fuentes confía que los más de 24 meses en aparente inactividad no le afecten el rendimiento: «Aprovecharé la oportunidad dada por el manager Víctor Figueroa para concretar salidas de calidad en la LVII SNB», agrega en uno de los entrenamientos de la preselección de los rojos en el estadio Victoria de Girón.

Esa mañana Félix luce tranquilo, desde el bullpen fuma un cigarrillo y conversa con algunos coequiperos, sin embargo no lleva lentes puestos: «En la pelota me identificaron rápido por usar espejuelos y pretendo mantenerlos, de seguro cuando inicie la campaña los voy a lucir con el mismo orgullo de siempre», dice y sonríe.

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