Equipo Santiago de Cuba Sub-23

El conjunto Sub-23 de Santiago de Cuba alcanzó su segundo título en la IV Serie Nacional, despertando así la felicidad de los aficionados en el Guillermón Moncada. Se acerca la tercera aplanadora…

El segundo partido de la final concluyó con marcador de doce carreras por siete, con par de jonrones de Lionard Kindelán, dos triples y varios robos de bases.

Lionard Kindelán
Lionard Kindelán. FOTO: del autor

En el primer turno al bate, el segunda base Santiago Torres y el tercera Dasiel Sevila anotaron las dos primeras carreras por intermedio del designado Luis Veranes. La calma llegó hasta el quinto, cuando Sevila y Guibert lograron el triple y Lionard Kindelán conectó el primer jonrón del partido. Los villaclareños también querían ganar y tras varias jugadas efectivas empataron el juego. En el séptimo episodio la ofensiva local reaccionó como se esperaba. Todos utilizaron su turno al bate y se fueron arriba por cuatro anotaciones. El puntillazo vino en el noveno por jonrón de Kindelán, con dos en circulación. Los visitadores hicieron de las suyas, pero no le alcanzaron las fuerzas. Las felicitaciones igualmente para ese conjunto que con su estrenado mentor, Ariel Pestano, llegaron hasta la final.

Sin dudas, los locales implantaron un récord al mantenerse al frente de la tabla de posiciones durante todo el torneo. Ostentan la mejor defensa con average de .975. Los lanzadores concluyeron con promedio de 3.37 de carreras limpias, con 209 ponches y 123 bases por bolas. Destaque para el zurdo Ulfrido García con seis victorias y Digney Arévalo con siete. La ofensiva es la marca indiscutible del conjunto rojinegro, con average de .304, 259 anotadas, 221 impulsadas, 405 hits e igual número en slugging. Los jonrones los comanda Lionard Kindelán con 13, incluyéndose dentro de los 24 del equipo. Este año implanta el récord y sube la parada con más de 54 hombres llevados al home.

Puede parecer sencillo, pero las estadísticas se respaldan con el trabajo en conjunto, desde la preparación hasta el último minuto de la final. Los muchachos lograron la victoria con el seguimiento de un colectivo técnico que también aprendió en la práctica.

Lionard Kindelán
FOTO: del autor

En el Guillermón suena nuevamente la conga de San Agustín y aparecen las iniciativas. La felicidad de los vencederos se goza. Obtener la medalla de oro, llegar juntos a la final de un campeonato y ganar, resulta satisfactorio para los protagonistas y los aficionados, más en Santiago de Cuba que tanto se disfruta del béisbol.

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